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Si exportas, tu sitio no puede estar solo en español

Una empresa chilena que exporta suele tener el mismo sitio que una que vende en la esquina: en español, con la historia de la empresa arriba y un formulario de contacto al final que pide “nombre, correo y mensaje”.

El problema no es que esté mal hecho. Es que está hecho para otro comprador.

¿En qué idioma busca tu comprador?

En inglés, casi siempre. No porque sea su lengua materna —puede estar en Corea, en España o en Italia—, sino porque es el idioma en que se busca un proveedor nuevo: los términos técnicos, los nombres de los cortes y las certificaciones circulan en inglés.

Si tu página está solo en español, no compite por esas búsquedas. No aparece más abajo: no aparece.

¿Traducir o reescribir?

Reescribir. Traducir palabra por palabra deja un sitio que se lee raro y, peor, mantiene el orden equivocado.

Un sitio para el mercado local puede permitirse partir contando quiénes son y cuántos años llevan. Un comprador extranjero llega con otra pregunta: ¿pueden despacharme lo que necesito, en el formato que necesito, con los papeles en regla? Si eso no está en la primera pantalla, se va.

¿Qué tiene que estar arriba?

En orden, lo que un área de compras busca antes de escribirte:

  1. Qué vendes, en su nomenclatura. El nombre comercial que se usa afuera, no el que usas en la planta.
  2. Formatos y presentaciones. Cortes, calibres, tipo de congelado, empaque.
  3. Certificaciones y autorizaciones. Es lo primero que filtra un comprador serio: sin eso, no hay conversación.
  4. Origen y capacidad. De dónde sale el producto y cuánto puedes sostener.
  5. Cómo se pide una cotización. Visible desde la primera pantalla.

La historia de la empresa importa, pero va después. Sirve para confirmar una decisión, no para tomarla.

¿Y el formulario?

Un formulario de exportación que pide solo “nombre y mensaje” te obliga a tres correos de ida y vuelta antes de saber si la consulta sirve. Pide de una vez lo que necesitas para cotizar:

  • País de destino, que define papeles y certificados.
  • Producto y formato que le interesa.
  • Volumen estimado, aunque sea un rango.
  • Incoterm, si ya lo tienen definido.

Con eso, la primera respuesta ya puede ser una cotización y no un cuestionario.

¿Y las fotos?

Fotos reales del producto y de la planta. Un comprador que está a doce mil kilómetros usa las fotos como primera inspección: el estado de una cámara de frío o de una mesa de proceso le dice más que cualquier párrafo sobre calidad.

En resumen

Exportar no es tener el mismo sitio con un botón de idioma. Es ordenar la página alrededor de la pregunta que trae quien compra desde afuera, y responderla en el idioma en que la hizo.

Preguntas frecuentes

¿Me sirve el traductor automático del navegador?

Para que te entiendan, sí. Para que te encuentren, no: Google indexa el texto original, así que si tu página está solo en español no aparece cuando alguien busca en inglés.

¿Necesito también la versión en español?

Si además vendes o contratas en Chile, sí. Si el 100% de tus clientes está afuera, una sola versión en inglés es más fácil de mantener y rinde más.

¿Qué pasa con el nombre de mi producto?

Usa el nombre comercial con el que se compra afuera y el nombre científico entre paréntesis. La jibia se busca como Humboldt squid o Dosidicus gigas, no como jibia.

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